Jueves, 02 de octubre de 2008

 Hace ya tiempo que mi médico de cabecera me aconsejó dejar de escribir en blogs, intervenir en foros o participar en debates, más o menos públicos, que tratasen de asuntos tales como la fórmula 1, los toros o la política. “Te implicas demasiado”, me dijo, “y esto no es bueno para tu colesterol. Te aconsejo que abras un paréntesis en tu vida”.

 La verdad es que me convenció y durante un tiempo he tratado de vivir en este paréntesis vital y alejarme de todo lo que huela a teclado qwerty, de forma que he llegado a retomar la costumbre de hacer las multiplicaciones sin calculadora y la de escribir postales a mis amigos en vez de mandarles sms por el móvil. Creía ser feliz y estar haciendo lo correcto para mi salud, pero hace unos días leí unas declaraciones del presidente de la patronal española, un tal Gerardo Díaz Ferrán (no confundamos con otros tocayos mucho más espabilados), pidiendo que se abriera un paréntesis en la economía de mercado y que el Estado interviniese en ayuda de los empresarios, que con la crisis lo están pasando muy mal, pobrecitos.

La cosa me deja perplejo y más cuando, al poco rato, este mismo caballero se descuelga solicitando el abaratamiento del despido como arma imprescindible para que la economía salga de la crisis. Aunque esto es lo de siempre y parezca que se ha vuelto a la normalidad (todos sabemos que el despido libre es la madre de la prosperidad), no me acaba de encajar totalmente esta proposición en el paréntesis abierto por el tal Gerardo (Díaz Ferrán, que hay muchos otros individuos con el mismo nombre). Aunque eso sí, para despido barato el de su segundo de a bordo en la cosa esta de los empresarios, que al abandonar su antigua empresa por la puerta de atrás se ha embolsado cerca de dos milloncejos de nada (de euros se entiende).

Seguramente el presidente de los empresarios españoles aspira a vivir entre paréntesis, como yo mismo abrí uno en mi vida hace tiempo, pero su ecuación le permite abrirlos y cerrarlos cuando le viene en gana y a su conveniencia, cosa que no me parece excesivamente correcta a la hora de plantear problemas y buscar soluciones acertadas. Clamando continuamente por la libertad de mercado y la no intervención del Estado en la economía el paréntesis abierto por Gerardo (Díaz Ferrán para los que no sepan que hay más gente con ese nombre), parece una solución chapucera a un polinomio mal planteado y más cuando no ha dicho como ni cuando piensa cerrar el paréntesis dichoso. Tal vez en un futuro piense abrir otro en el que se cargue de un plumazo unas cuantas décadas de logros sindicales y, ya puestos a ello, volver a implantar la esclavitud como forma de que los empresarios dispongan de mano de obra barata. De paso también puede abrir otro para posibilitar que el Estado subvencione su club de golf o la compra de un jet privado, muy necesarias ambas cosas para la buena marcha de las empresas en una economía de libre mercado.


Tal parece, repito, que el señor Gerardo (Díaz Ferrán, aclaro), prefiere vivir entre paréntesis, o más bien entre corchetes, de forma que el Estado sirva para intervenir en la economía en épocas de vacas flacas salvando sus pingues beneficios y ofertando obra pública a manos llenas en épocas de vacas gordas, para así poder aumentar aún más sus, supongo, respetables ingresos contables.

 
 Por cierto, he decidido cerrar de una vez por todas mi paréntesis vital aunque el colesterol fluya como un río por mis venas. Desde que Gerardo Díaz Ferrán ha sacado su pizarra para enseñarnos matemáticas no me fío de los polinomios y, mucho menos, de los paréntesis empresariales.


Tags: empresarios, libre mercado, economía, gerardo diaz ferran, blogs, despido

Publicado por Paco_Cortes @ 7:21
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